Pareja

¿ES POSIBLE CAMBIAR LOS MALOS HÁBITOS DE TU PAREJA?

¡Claro que sí! Pero nadie dijo que sea una tarea sencilla… Tienes que encontrar una manera de estimularla positivamente para que deje de hacer eso que tanto te molesta.  

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¿No tapa el dentífrico luego de lavarse los dientes? ¿Deja la cama siempre revuelta? ¿No lava los platos jamás? ¿Deja un tremendo lío en el baño cada vez que toma una ducha? ¿Su ropa se amontona sobre la silla del dormitorio? Una vez que comenzamos a convivir, empiezan a surgir algunos hábitos de nuestra pareja que nos resultan súper molestos. En la primera etapa, en la que todo es puro amor, tendemos a hacer caso omiso a estos comportamientos, pero a medida que el tiempo va pasando pueden convertirse en el detonante de una verdadera guerra.

Mientras que a una parte la enfurece encontrar los platos sucios en el lavabo, a la otra le irrita de igual manera que le indiquen las cosas que hace mal.  Algo tan trivial puede escalar y convertirse en un gran problema. Por ejemplo, se encuentran discutiendo sobre un asunto importante y de pronto recuerdas que ayer llegaste a casa agotadísima/o con ganas de darte una ducha y te encontraste con el baño empapado y con su ropa sucia por el piso… No hay nada más que decir, ¿verdad? Seguramente, al menos alguno de los dos, comienza a cuestionarse qué está haciendo en esa pareja.

Entonces, ¿qué puedes hacer para no llegar a este punto? Romper el círculo entre el estímulo y la respuesta puede ayudar a terminar con estos malos hábitos. Es necesario reforzar aquellos hábitos que te gustan y deseas que el otro mantenga, a la vez que hay que desalentar aquellos que te hacen subir la presión, ¡pero de una manera positiva! ¿Cómo? Por ejemplo, si quieres que hoy lave los platos del desayuno porque él /ella entra más tarde al trabajo, puedes dejarle un post it en la nevera pidiéndole de buena manera que se encargue de ello. Ponle imaginación al mensaje, que sea divertido y cariñoso. ¡Hasta puedes hacerle un dibujito gracioso! Un beso en la mejilla también puede ser un lindo gesto, en lugar de un gruñido, o traerle un chocolate cuando regresas a casa. Asimismo, es muy importante predicar con el propio ejemplo. Seguramente sabes de algunas conductas tuyas que le molestan, ¡entonces corta ya con eso!

De esa manera, nadie está gritando, nadie está con cara seria, y entonces tu pareja deja de asociar el hecho de lavar los platos con una mala experiencia. Para cambiar sus reacciones, primero debes cambiar las tuyas, la forma en que te aproximas a tu pareja. ¡Y deja de pensar que si dejó la cama sin hacer es porque no te quiere lo suficiente o no te respeta! Todos somos seres humanos diferentes, que hemos sido criados de forma diferente y que incluso hemos vivido en contextos diferentes, y cuando nos unimos en pareja nadie sabe muy bien cuál será el resultado. Sin embargo, lo que puede suceder es que al indicarle tantas veces ese hábito que te enfurece tus palabras pierdan efecto sobre tu pareja, o lo que es peor, que en el fondo comience a hacerlo un poquito  a propósito.

Además, seguramente tú también tienes comportamientos que a él o a ella le molestan. Y la realidad es que nadie quiere convertirse en una persona gruñona y todos nos imaginamos en una pareja a largo plazo que se tiene cariño y respeto. Para lograr eso, primero debes aceptar que si deseas cambiar esas cosas que tanto te molestan del otro, tú también tienes que hacer un cambio. Cuando tus reacciones son positivas, su respuesta también lo será. Así, paso a paso, trabajando un hábito por vez, irán construyendo una pareja fuerte y sólida en la que se ayudan mutuamente.

Autor: Universo Alessandra

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